ECOLOGÍA SOCIAL INTEGRAL
1.1. Antecedentes
históricos de la ecología social
E. Haeckel definió en
1869 la ecología como el estudio de las relaciones entre un ser vivo y su
entorno, tanto orgánico como inorgánico. Desde aquel inicio hasta nuestros
días, la ecología se desarrolló sobre todo a partir de estudios de especies
animales y vegetales. Los temas principales de investigación fueron el
reconocimiento y análisis de los ambientes que ocupan esas especies, cómo se
relacionan entre sí, interacciones tales como la depredación o la competencia,
o atendiendo a cómo fluye la energía y la materia entre los seres vivos. La
ecología quedó así atrapada en una fractura entre ciencias de la naturaleza y
ciencias del hombre.La ecología tendió a quedar restringida al ámbito biológico
y se dedicó a estudiar las relaciones de plantas y animales con su entorno, y
las reglas que explican su abundancia y distribución. Varios pensadores, ya
desde fines del siglo pasado, concibieron que tal perspectiva sería fructífera
también para el estudio del hombre y se internaron en una ecología humana. Pero
esta respuesta tan sólo fue parcial, ya que en los hechos se restringieron a
ciertos problemas y temas, tales como la adaptación biológica a determinados
entornos físicos, aspectos demográficos, o las consecuencias de la
contaminación en el hombre.
1.2. Las relaciones
humano-ambientales
Varios autores sostienen
que la postura de dominación sobre la naturaleza siempre estuvo asociada a la
dominación del hombre por el hombre. Tan sólo es motivo de discusión cuál fue
la que primero se manifestó. De esto se explica el interés por el problema de
las jerarquías, y la búsqueda por una reconciliación, no sólo entre los
hombres, sino de éstos con el ambiente. La perspectiva ecológica actual no
contradice estas afirmaciones, sino que las apoya. El hombre no surgió en la
Tierra de la noche a la mañana, sino que es el resultado de un lento proceso
evolutivo. Así, las interacciones humano-ambientales tienen una larga historia,
donde los humanos debían comprender el entorno que los rodeaba. La vida diaria
exigía reconocer allí los alimentos, los depredadores, los refugios, etc., pero
también obligaba a la vida comunitaria, y a comunicarle a otros estos
hallazgos. No puede oponerse una estirpe biológica a una cultural en el
hombre.
1.3 Educación ambiental
en México
Los recursos
naturales que se consideran prioritarios ya que radican por su importancia,
destacan el agua, el suelo, la energía y el problema en la disposición de los
residuos sólidos. Según Rodríguez (en prensa) en la ciudad de México, el
consumo por persona en las zonas populares es entre 30 y 80 litros por día y en
las áreas residenciales alcanza un promedio de 450 litros diarios. Por otro
lado, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el requerimiento
mínimo de áreas verdes por persona debe ser de 9 m2, mientras que a cada
residente de la ciudad de México únicamente le corresponden 2 m2 (Un bosque
científico y turístico, 2000). Para el caso de la energía Aspiroz menciona que
en la Ciudad de México en 1995, se consumían 1.305 Kw/hora/persona, mostrando
un aumento del 51.9% con respecto al consumo de energía por persona en 1980.
Con respecto a la basura, la generación per cápita de residuos sólidos de
origen doméstico varía de acuerdo a la modificación de los patrones de consumo
de la población y en la medida en que incrementa la comercialización de
productos industrializados y de lujo.